MEDITACIÓN

No se puede enseñar a meditar tal como no se puede enseñar a dormir, dice mi maestro de Yoga Integral Ajit Sarkar, en Pondichery; pero podemos aprender qué hacer para dejar que el estado de meditación surja.  Este estado en el cual la fuerza de la gravitación y la fuerza de aceleración se vuelven equivalentes (la "ley de la equivalencia") y que permite la levedad del cuerpo y de la mente.       

Llamada yoga de las emociones por Daniel Odier quien la trajo del Cachemira, la práctica meditativa en movimiento lento tiene su fuente en el 83 de los versos de Vijñanabhairava que cantan la meditación  a través del cuerpo:

                                               "...sentado en un vehículo en movimiento

                                         o moviendo su propio cuerpo con extrema lentitud,

                            uno apaciuga la mente y llega a un estado de profunda consciencia."

Vjñanabhaitavatantra, texto fundamental del Sivaismo de Cachemira, dedicado integralmente a la meditación, que reúne 112 meditaciones. Utilizamos aquí  la traducción inglesa del texto sánscrito hecha por prof.dr. Mark Dyczkowzki.

El movimiento lento proporciona una toma de consciencia progresiva, desde el interior, del estado de sus articulaciones, músculos y emociones, de la textura del aire que nos rodea. 

Durante 20 minutos, inmersos en la música intensa, con los ojos cerrados si posible, sentados o con los pies bien anclados en el suelo,  investigamos a través de los movimientos libres de la columna, brazos y cabeza; expandiendo y relajando con la inspiración y la expiración profunda, reconocemos.

Desde la escucha de las armonías y ritmos musicales hacia la vibración del sonido inaudible, desde el movimiento lento y suave hacia la levedad quieta, abriendo el cuerpo, fluidificando las articulaciones, dejando surgir las emociones contraídas en el inconsciente.. 

El cuerpo y la mente se aligeran a la vez, el silencio y la calma tejen paulatinamente una unión suave entre lo interno y lo externo. La activación de la piel por las ondas sonoras cambia el estado energético del cuerpo y la amplitud de las ondas cerebrales y genera naturalmente las condiciones para una meditación profunda y espontánea.

 

Con de su propuesta de lentitud y libertad,

esta práctica nos sumerge en el espacio interior, sin tiempo,

de los videos de Bill Viola,

del Tai Chi,
del butoh blanco de Masaki Iwana ,

nos re afina con la vibración de nuestra propia nota fundamental.. 

En el centro del universo material,    

                                 un movimiento, imperceptible, en el centro del cuerpo físico,                             

una vibración, inaudible, el Spanda. 

Escuchando este sonido,

captando este movimiento,

dejemos que el pensar repose,

que el estado meditativo

se pose.

Sesión grupal

Los martes a las 19.30h

PLAZA DE LA TORRE 2

BARCELONA

METRO LESSEPS

Duración 1.15h

Imprescindible reservar